Ernesto Cardenal
(Granada, Nicaragua, 1925) Poeta nicaragüense. Poeta revolucionario y sacerdote católico, se dio a conocer con la obra El corno emplumado. Comprometido políticamente con los conflictos sociales de su país, desde 1954 participó en las luchas contra el dictador Anastasio Somoza, y posteriormente fue ordenado sacerdote, tras lo cual residió durante un tiempo en un monasterio de Estados Unidos. Esta reclusión religiosa supuso para el poeta un oasis de serenidad frente a la deslumbrante ciudad moderna. De regreso en Nicaragua fundó una comunidad en la isla de Solentiname. Su poesía, reflejo de su radicalismo personal, denunció el sufrimiento y la explotación de las llamadas repúblicas bananeras, temática que centra su Canto nacional. También se aproximó a las ideas de la teología de la liberación, las cuales se dejan entrever en sus poemarios Salmos, de 1964, y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, de 1965.
Ernesto Cardenal ingresó en 1935 en el Colegio Centro América de los Jesuitas en Granada, donde estudió el bachillerato. Cursó luego filosofía y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, graduándose en 1947. Entre 1948 y 1949 hizo el posgrado en la Universidad de Columbia, Nueva York. Discípulo de José Coronel Urtecho, integró la llamada "Generación del 40" junto con los poetas Ernesto Mejía Sánchez y Carlos Martínez Rivas. Viajó por Europa y en 1950 regresó a Nicaragua. Empezó a escribir sus poemas históricos y a traducir con Coronel Urtecho poesía norteamericana, hasta formar una voluminosa antología.
En 1952 fundó una editorial exclusiva del género, El hilo azul, y en 1954 participó en un movimiento armado que intentó asaltar el Palacio Presidencial, que fue conocido como la Rebelión de Abril. En 1956 escribió su extenso poema político "Hora cero". Pero ese año cambió el rumbo de su vida: resolvió profesar e ingresó al Monasterio de Nuestra Señora de Gethsemani, en Kentucky, Estados Unidos, donde Thomas Merton fue su maestro y mentor espiritual. Continuó sus estudios religiosos en México y en Colombia.
Ordenado sacerdote en Managua en 1965, viajó a Estados Unidos para planear la creación de una pequeña comuna contemplativa en Nicaragua, que fundó al año siguiente en el archipiélago de Solentiname. En 1970 visitó Cuba, relatando su experiencia de la revolución de Fidel Castro y el Che Guevara en el libro En Cuba. También conoció los procesos del Perú y Chile. En octubre de 1977, cuando se inició la primera ofensiva insurreccional, participaron en ella como guerrilleros un grupo de jóvenes de Solentiname, que asaltaron el cuartel San Carlos, por lo que la Guardia somocista destruyó su comunidad y Cardenal fue condenado en ausencia a muchos años de prisión. En 1979, con el triunfo de la Revolución Sandinista, fue nombrado ministro de Cultura, cargo que desempeñó hasta 1988.
La obra de Ernesto Cardenal es coloquialista y a la vez profundamente lírica. Su poesía, una de las más sólidas y reconocibles de América Latina, se sustenta en el legado del modernismo norteamericano (sobre todo Ezra Pound y William Carlos Williams), pero con otras influencias como la cultura popular o las tradiciones religiosas y científicas, a través de un verso claro pero de gran impacto.
Perteneciente a un brillante grupo de poetas entre los que destacan José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos, ya en sus primeros libros, La ciudad deshabitada (1946) y El conquistador (1947), muestra su inclinación hacía una poesía narrativa y épica. Fue decisiva, para su futura poesía, su lectura de Ezra Pound. En verso libre, con una ironía y un sentido mágico de lo cotidiano, su mejor poesía capta la intensidad alucinante de la vida moderna y se inspira en motivos de su compromiso cívico y en sus experiencias religiosas: Hora cero (1960), Epigramas (1961), Gethsemani Ky (1960) Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966) y Homenaje a los indios americanos (1969).
A partir de los años setenta su poesía se radicaliza y se vuelve primordialmente instrumento de la acción política: Canto nacional (1972), Oráculo sobre Managua (1973), Tocar el cielo (1981) y Vuelos de victoria (1984). Entre sus últimos libros de poesía se encuentran Cántico cósmico (1989), Los ovnis de oro (1992), Telescopio en la noche oscura (1993), Antología nueva (1996) y Vida en el amor (1997). Como ensayista son destacables el volumen dedicado a La poesía nicaragüense de Pablo Antonio Cuadra (1973) y Cristianismo y revolución (1974). En 1998 se publicó el primer volumen de su autobiografía.
Pablo Antonio Cuadra
(Managua, 1912 - 2002) Poeta nicaragüense, una de las principales figuras del vanguardismo en Centroamérica. A la gran influencia que ejerció su obra en las letras nicaragüenses, debe sumarse su intensa labor como impulsor y difusor de la literatura en el país. Licenciado en derecho, ejerció principalmente el periodismo y la docencia universitaria y desempeñó diversas misiones diplomáticas. Desde 1964 presidió la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Incorporado desde muy joven a las tendencias vanguardistas, Pablo Antonio Cuadra dirigió junto a Octavio Rocha la revista Vanguardia, en torno a la cual se formó un grupo de jóvenes escritores. Posteriormente se encargó de las publicaciones literarias más importantes que ha tenido el país.
Junto con José Coronel Urtecho dirigió en 1935 el periódico La Reacción, órgano de un efímero movimiento político de los exvanguardistas, y estuvo sucesivamente al frente de Los Lunes de La Prensa, Cuadernos del Taller San Lucas (1942-1946), El Pez y la Serpiente (desde 1961) y La Prensa Literaria, suplemento cultural del rotativo La Prensa en el que ejerció su magisterio durante varias décadas.
Entre sus poemarios deben destacarse Poemas nicaragüenses (1934), Canto temporal (1943), La tierra prometida (1952), El jaguar y la luna (1959) y Cantos de Cifar (1971), libros en los que reaccionó contra el llamado "rubendarismo" o degradación meramente ornamental del modernismo de Rubén Darío, en defensa de una lírica basada en la lengua coloquial, más desnuda y sincera, y despojada de retórica y falsa elegancia.
Poeta de la tierra y de sus gentes, desde los años cincuenta su poesía se caracterizó por su riqueza expresiva y simbólica y su inspiración en temas indígenas, e incrementó su aliento narrativo desde Cantos de Cifar. Otros títulos de su producción son Zoo (1962), Doña Andreíta y otros retratos (1971), Tierra que habla (1975), Estos rostros que asoman en la multitud (1976) y Siete árboles contra el atardecer (1980). En 1996 publicó una antología que abarcaba toda su producción hasta la fecha.
Autor polifacético y de amplios y variados intereses, Pablo Antonio Cuadra cultivó asimismo la narración breve y el teatro (Por los caminos van los campesinos, 1937; El coro y la máscara, 1991), participó en investigaciones folclóricas sobre literatura y cultura popular y ejerció la crítica literaria y el ensayo en obras comprometidas como Hacia la Cruz del Sur (1936), Breviario imperial (1946) y Sobre la hispanidad y su zozobra (1946). En El nicaragüense (1967), libro de difícil clasificación, indagó sobre la identidad nacional.
José Coronel Urtecho
(Granada, Nicaragua, 1906 - Los Chiles, Costa Rica, 1994) Poeta, narrador y ensayista nicaragüense que, junto con Ernesto Cardenal, fue el principal animador de la poesía contemporánea en su país, por la influencia que tuvo su verso coloquial y como introductor de los movimientos de vanguardia.
José Coronel Urtecho fue, además, traductor de poesía francesa y norteamericana, hombre de teatro, conferenciante, historiador, ministro de estado y diplomático del gobierno de Nicaragua ante España y Estados Unidos. Se le considera uno de los protagonistas del movimiento de vanguardia que a partir de 1927 rompió con el pasado dariano y modernista, e introdujo en Centroamérica los ismos europeos de la posguerra: el letrismo, el neopopularismo, el surrealismo, el creacionismo, el neobjetivismo, el futurismo...
Se da precisamente el año 1927 como fecha de inicio del movimiento de vanguardia porque fue entonces cuando Urtecho publicó su famosa "Oda a Rubén Darío" en el Diario Nicaragüense de la ciudad de Granada, poema que revisaba no a Rubén Darío sino a su secuela, el llamado "rubendarismo": un tipo de poesía decorativa y preciosista que contó con innumerables epígonos en todo el ámbito de la lengua española.
Desde entonces hasta su muerte, y junto a autores como Pablo Antonio Cuadra y otros de su generación, fue el maestro, el iniciador de casi todas las vocaciones literarias importantes y el centro, en tanto que ideólogo, de casi toda la acción cultural y política de Nicaragua; entre sus discípulos sobresale el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, una de las grandes voces de la lírica centroamericana del siglo XX.
La poesía de José Coronel Urtecho está reunida en Pol-la danánta, katánta, paránta (1970). Bajo este título en griego, procedente de un verso de Homero, se incluyen composiciones escritas desde los años 30 hasta 1963. En 1980 publicó Paneles del Infierno, poemario que exalta la revolución sandinista. Escribió también novelas (Narciso, 1938; La muerte del hombre símbolo, 1939), obras de teatro (Chinfonía burguesa, 1957) y ensayos.


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